Lo último en wellness: el spa de cerveza

Para los verdaderamente amantes de la cerveza puede ser un sueño hecho realidad darse un baño en cerveza. Y es que ese aroma a malta y lúpulo, con el calor y la pegajosa textura del líquido en el cuerpo es toda una experiencia para el cuerpo. Al menos así lo viven los clientes de un nuevo y exitosos negocio: el spa de cerveza.

Mahou-spacervezaDurante la última década se han abierto en Alemania, Austria y la República Checa sitios donde bañarse en cerveza con la promesa de ser beneficiosos para la salud.

La cervecería Chodovar, en CHodova Plana (República Checa) comenzó a ofrecer terapias de spa de cerveza en marzo, utilizando bebida de una fábrica del lugar. También en Alemania, en Neuzelle, se viene comercializando esta experiencia gracias a la fábrica Klosterbrauerei Neuzelle desde 1997. El precio para darse un baño ronda los 42 euros.

Otro país donde esta práctica es popular es Austria. A las afueras de Salzburgo, puedes encontrar el Landhotel Moorhof Franking, un lugar rústico con una piscina llenada por barriles y barriles de Pilsner. Se ofrece como el tratamiento de cerveza más completo.

El Moorhof también ofrece baños de leche, aunque Hedwig Bauer, propietaria del hotel junto con su marido Karl, opina que la cerveza tiene muchas más ventajas: “Es muy buena para la piel debido a las vitaminas y la levadura”, asegura.

El tratamiento de una media hora puede costar en torno a los 44 euros. El brebaje terapéutico se compone de una cerveza con un 2% de alcohol, elaborada en especial por la cervecería Schnailt, que fortifica en su receta la levadura, la malta y el lúpulo. Las burbujas suben desde el fondo y provoca un efecto jacuzzi o algo así como estar metido en una espumosa jarra gigante.

Durante el baño ofrecen también pintas de cerveza para beber. Tras veinte minutos envuelto en este líquido te envuelven en una sábana blanca almidonada y te conducen hasta una cama con montones de heno de alfalfa calentito. Lo difícil, dicen, es mantenerse despierto.

Finalmente, los clientes son invitados a darse un chapuzón en una piscina cubierta. Un plan sano y diferente que también se puede hacer en pareja.

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